ENTE REGULADOR
DE LOS SERVICIOS PÚBLICOS

PLAN NACIONAL DE ENRUTAMIENTO TELEFÓNICO (PNET)

El propósito del Plan es dar directrices para que las comunicaciones telefónicas se establezcan desde la central local de salida hasta la de llegada en la manera más rápida y económica posible, para ofrecer un servicio satisfactorio al usuario, o sea, respetando las exigencias de los Planes de Conmutación, Señalización, Transmisión, Tarificación y Sincronización. La arquitectura de la red es el resultado de optimizaciones de costos, por lo cual el PNET no puede a priori indicar su cantidad de niveles jerárquicos.

El enrutamiento o encaminamiento en la RTPC (Red Telefónica Pública Conmutada) se caracteriza porque todas las llamadas son idénticas en cuanto a exigencias del servicio portador; las aplicaciones diferentes a la conversación se adaptan a los parámetros del circuito vocal. Las comunicaciones se establecen fundamentalmente con base en la categoría del llamante y la información de selección que éste proporciona.

La evolución técnica y su consecuente reducción de costos, junto con razones de seguridad del servicio, vienen produciendo una disminución de niveles jerárquicos, con proliferación de rutas de alta utilización que pudiera pensarse difícil de administrar; por fortuna la mayor inteligencia de los equipos de conmutación automática modernos y los progresos en las redes de supervisión permiten la programación específica y aún automática del tráfico. Mientras subsistan partes analógicas en la red, el encaminamiento tiene que respetar sus restricciones.

El mundo analógico

En los albores de la telefonía automática el encaminamiento y la numeración estaban íntimamente ligados a las posibilidades técnicas de las centrales de conmutación. La introducción del control común independizó el encaminamiento de la numeración, pero subsistieron las otras limitaciones.

Desde el punto de vista de tarificación y calidad de transmisión podían tenerse normas diferentes para las comunicaciones locales, interurbanas e internacionales. En consecuencia podía ser necesario encaminar en forma diversa los tres tipos de tráfico. Las soluciones para los varios requisitos de señalización podían ser costosas y predominaban por lo tanto los enlaces unidireccionales. Se especializaron las centrales, estableciéndose jerarquías en las que la central local ocupaba el nivel mas bajo.

En las llamadas salientes de la red local, las funciones de supervisión del intervalo entre cifras marcadas por el cliente, de la cantidad de repiques y del tiempo de nueva contestación del llamado se trasladaba a la central interurbana y eventualmente a la internacional, donde los criterios de duración aceptable podían ser mas benignos. Ello exigía la señal de desconexión forzosa en sentido inverso al del establecimiento de la comunicación; además, por los circuitos ascendientes del nivel local al interurbano o internacional podía ser indispensable enviar pulsos de tasación. Como resultado se tenían dos categorías de circuitos del nivel local hacia el interurbano e internacional y en consecuencia encaminamientos separados casi siempre.

Las comunicaciones internacionales se consideraban mucho más importantes que las interurbanas y éstas a su vez más importantes que las locales. Este tráfico no estaba tan automatizado como el local y se exigía la posibilidad de que un(a) telefonista se intercalara en una comunicación local para anunciar otra de mayor categoría. Esto significaba una señal de telefonista hacia la red local, que no era necesaria en los enlaces puramente locales. La central local recibía así dos clases de circuitos de enlace, para manejar en forma distinta el tráfico entrante de niveles superiores y del nivel local.

Desde el punto de vista de calidad de transmisión, también podía ser indispensable o conveniente separar el encaminamiento del tráfico netamente local del que iba a o llegaba de niveles superiores. En efecto, siendo en volumen el tráfico local un orden de magnitud mayor que el interurbano y éste a su vez un orden de magnitud mayor que el internacional, se podía hacer ahorros importantes encaminando el tráfico mayoritario por circuitos de menor calidad que eran menos costosos.

Dependiendo de la ubicación de los telefonistas y de la forma de procesar el tráfico, también podía haber una diferencia en el encaminamiento de las comunicaciones manuales, semiautomáticas y automáticas. Lo mismo era válido para llamadas que terminaban en un servicio, como el reloj parlante, información de número de abonado, reclamos, etc.

Hay tan solo dos tipos de proceso de selección en la red: (a) concentración/expansión del tráfico de las líneas de abonado y (b) selección de grupo para encaminar el tráfico hacia su destino.

A causa de las mayores exigencias técnicas y de su menor cantidad de fabricación, las centrales internacionales fueron más costosas que las interurbanas y éstas más costosas que las locales, que tenían que diseñarse tan sencillas como fuera posible. El resultado fue que en el nivel local había que tolerar limitaciones en la cantidad de rutas y en el acceso a los circuitos de cada ruta. Las rutas costosas entre centrales se trataban en la misma forma que entre etapas de selección separadas unos pocos metros.

A medida que la cantidad de centrales locales de una red multicentral crece, la red de enlace entre ellas aumenta geométricamente, y el ritmo de aumento de su costo es mayor que la disminución de costo en la red de distribución cuya longitud media baja. Para ahorrar en la red de enlace entre centrales hay que mejorar las cualidades de conmutación del selector de grupo; en vez de modificar la gran cantidad de este equipo en todas las centrales locales, se puede repetir su función en centrales tándem localizadas en sitios elegidos estratégicamente.

La cantidad de centrales y el encaminamiento del tráfico llegan a un mínimo de costos para una determinada combinación de equipos de conmutación y transmisión, con una cierta arquitectura resultante. El óptimo es dinámico, dependiendo de la evolución del uso del territorio y del tráfico. En las áreas locales de países como Panamá, es raro que se justifique más de una central local por zona de numeración/tarificación, salvo en la capital que por su importancia relativa amerita un análisis en cuanto al encaminamiento.

Lo dicho para el nivel local es aplicable por analogía en el nivel interurbano. Debido al alto costo de los enlaces para servicio interurbano, el tráfico de las redes locales se concentra en centrales interurbanas primarias cuyo territorio es la zona primaria. La ubicación de estas centrales de tránsito necesariamente cae en las ciudades mayores o situadas en puntos de repartición de las rutas de transmisión. Si hay muchos centros primarios, podría justificarse la jerarquía superior de centros secundarios; este no es el caso de Panamá, mientras haya sólo 3 centros primarios, con los dos mayores del mismo lado de la capital.

El ambiente mixto análogico/digital

Dada la gran duración de los equipos y su elevado costo de sustitución, es inevitable que durante muchos años coexistan elementos de conmutación y transmisión de ambas tecnologías. La digitalización avanza de los niveles más altos de la red hacia abajo; la red de distribución de abonado, que representa más de una tercera parte del costo total d la red nacional, continuará siendo predominantemente analógica.

La era digital

Los equipos de transmisión fueron los primeros en digitalizarse, pues no sólo eran menos costosos, sino que eliminaban la atenuación y mejoraban otras características de transmisión. Luego vino la digitalización de los sistemas de conmutación y su integración en la RDI. Las centrales tuvieron mayor potencia e inteligencia y por tanto las que tenían funciones especializadas tienden a desaparecer. La eficiencia en el manejo del tráfico aumenta al combinarse varios tipos de comunicaciones tanto debido a la accesibilidad completa de las rutas como a su uso bidireccional. Como resultado la jerarquía de las centrales se desvanece.

La tendencia de formar mallas planas tiene algunas limitaciones en redes pequeñas o de tamaño moderado como en Panamá, principalmente a causa del tamaño del módulo de circuitos digitales, 30, relativamente grande en comparación con el tamaño de la mayoría de las rutas.

Los sistemas modernos de señalización son muy ricos en facilidades, por lo cual se puede mezclar varios tipos de tráfico que tienen variados requisitos de señales. En la RDI se conjugan las ventajas de la transmisión y de la conmutación digitales. En redes de tamaño moderado como la de Panamá, se cumplen fácilmente las recomendaciones que rigen para hacer parte de la red mundial, en cuanto a cantidad de nodos y enlaces en la cadena de transmisión. El único parámetro que queda variable es la calidad de transmisión de la red analógica de distribución de abonados, donde hay sin embargo una especie de control automático relacionado con la resistencia del bucle para el correcto funcionamiento del aparato telefónico.

La red metropolitana de Panamá

Por su extensión y puesto que gran parte del tráfico internacional se origina o termina allí, se justifica estudiar el encaminamiento de estas llamadas, junto con las interurbanas, separadamente de las comunicaciones locales. Se puede conseguir así ahorros en los costos y además seguridad para el tráfico más caro. En efecto, cuando se emplean rutas comunes para tráfico local y de larga distancia, el primero de ellos, siendo mucho más voluminoso, puede ahogar al tráfico minoritario en caso de aumento temporal o súbito ocasionado por eventos estacionales, celebraciones, accidentes, etc. Además se facilita la observación de la evolución de cada tipo de tráfico.

El tráfico destinado a posiciones de información, reclamos, solicitud de información, lectura de buzón de mensajes, etc. representa aproximadamente media comunicación a un abonado de la red local o de afuera del área metropolitana. En consecuencia, puede encaminarse por los mismos enlaces empleados para cualquier tipo de tráfico.

La red consiste de una malla entre las centrales tándem, a cada una de las cuales se conectan las centrales locales en forma de estrella. El tráfico local puede encaminarse en parte sustancial directamente a la central de destino. Hay muchas centrales que tienen más de 10 caudales de MIC con su respectiva central tándem y seguramente 60% de ellos podrían puentearse en la central tándem, especialmente los que permitirían abrir rutas directas con centrales vecinas, dentro de la misma zona de servicio de la central tándem.

Los detalles de cantidad de rutas y el volúmen del tráfico encaminado directamente, así como el de desborde por el nivel tándem, sólo puede calcularse a partir de los costos reales y de un excelente conocimiento del tráfico.

La red nacional de larga distancia

Las centrales primarias de Aguadulce, Colón y David se justifican evidentemente. A medida que dentro de la zona primaria crezcan las centrales locales, puede abrirse rutas directas entre ellas, con desborde por el centro primario. En ciertos casos se justificará también tener rutas de alta utilización entre centrales locales del interior por una parte y por la otra, centrales primarias diferentes a la propia, especialmente la de Panamá. También sería posible tener rutas de los centros primarios con la central internacional.

De nuevo, los detalles han de corresponder a cálculos de optimización. A título de ejemplo se dan los Anexos 1, 2 y 3, para indicar respectivamente los esquemas posibles de encaminamiento. Las condiciones esenciales son programar las rutas de alta utilización con desborde automático sobre la ruta final y tratar de elegir la central más cercana a la central local de destino.

Por la gran diferencia de volúmenes de tráfico, la ruta final del tráfico local en la red metropolitana de Panamá no debe pasar por la central primaria, sino que debe ser la malla entre centrales tándem.

El encaminamiento de todo tipo de tráfico (interurbano, internacional, hacia posiciones de operadora, etc.) del interior puede compartir las mismas rutas. La protección del tráfico minoritario más caro se obtiene al abrir las rutas de alta utilización.

Escenarios posibles

La RDSI empieza a instalarse en Panamá. La diferencia fundamental del encaminamiento en esta red en comparación con la RTPC es que en la RDSI no todas las llamadas son de la misma clase. Por el contrario, para cada comunicación individual el usuario define el servicio portador y el teleservicio, lo que obliga a examinar el encaminamiento de cada llamada, en función de las posibilidades técnicas y operacionales disponibles en la red.

Las decisiones de encaminamiento se toman en cada nodo, por lo cual cada solicitud de llamada va acompañada de abundante información sobre el destino, las condiciones obligadas, opcionales o indiferentes, y sobre el terminal donde se origina el intento.

La programación de todas las condiciones de encaminamiento en la RDSI y para su interfuncionamiento con la RTPC, las redes de datos, télex, etc. debe ser hecha por cada operador en forma dinámica para tener en cuenta las condiciones existentes en cada red dentro del país y en el exterior. La UIT-T aprobó en 1993 la Recomendación E.172 donde se analizan muchos de los excenarios posibles, que casi no tienen límite en su cantidad.

Jun-97